¡La decoración kitsch vuelve con fuerza! Con una buena dosis de nostalgia, una pizca de humor y mucha personalidad sin complejos, este estilo exuberante vuelve a conquistar casas de todo el mundo.
No es de extrañar, si piensas que hoy en día vemos sobre todo líneas limpias y tonos neutros. Los elementos coloridos y locos del kitsch rompen con chispa esa imagen de interior a menudo demasiado correcta. Y seamos sinceros: el beige es cómodo, pero ¿por qué dejar que tu casa se pierda entre todas las demás?
Tanto si te encanta el pop art como si persigues el rollo retro o simplemente te vuelven loco los caprichos alegres, con esta guía de decoración de Pintar por números tienda convertirás tu casa en un momento en tu propio refugio feliz. Inspírate y atrévete con algo extravagante.
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¿Qué es exactamente la decoración kitsch?
El kitsch tiene fama de estilo raro y mal entendido, así que empecemos por aclarar las cosas. En el fondo, es un enfoque atrevido y poco convencional que disfruta forzando los límites del «buen gusto». Abraza elementos supuestamente vulgares o exagerados, y el resultado es una mezcla variopinta que juega a propósito con lo que algunos consideran «demasiado».
De «indigno» a querido
La palabra «kitsch» surgió en Alemania a mediados del siglo XIX. Se usaba para referirse al arte (a menudo producido en masa) que se consideraba poco sutil o de baja calidad. Hoy el término ha evolucionado hasta convertirse en un estilo aceptado en todo el mundo, precisamente porque celebra con un guiño lo que antes se veía como de mal gusto.
El kitsch vuelve a la decoración
En los últimos años, el kitsch se ha convertido en toda una sensación en el diseño de interiores. ¿Por qué? Muy probablemente porque, con su enfoque nostálgico, divertido y personal, ofrece un contrapunto sorprendente a las tendencias minimalistas y sobrias.
Aunque mucha gente asocia el kitsch con los años 50, los fans actuales del kitsch se inspiran en todo tipo de fuentes: la cultura pop, el maximalismo de los años 80 e incluso recuerdos graciosos de la infancia. Así nacen combinaciones únicas llenas de colores vivos y accesorios locos, que garantizan un interior imposible de ignorar.
Las características imprescindibles de la decoración kitsch
¿Dudas de si una pieza es kitsch? Esta lista te ayuda a salir de dudas:
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Explosión de color
En el kitsch todo gira en torno a tonos vivos y atrevidos que llaman la atención. Piensa en toques neón, verde lima, rosa chicle, azul eléctrico o un naranja de los que no pasan desapercibidos. -
Exceso de estampados
Rayas, lunares, flores, motivos animales: en el kitsch nada es demasiado, y a menudo se combinan alegremente entre sí. Justo esa mezcla variopinta es lo que lo hace tan reconocible. -
Piezas que llaman la atención
El kitsch vive de las piezas protagonistas. Neones parpadeantes, esculturas de animales divertidas o láminas graciosas: cuanto más llamativo, mejor. -
Amor por la cultura pop
Tanto si usas pósteres de cine antiguos como personajes de cómic o carátulas de vinilo retro, el kitsch abraza las locuras de la vida cotidiana y de la cultura de masas. ¿Aparecen dibujos animados o discos nostálgicos? Entonces seguramente estás en terreno kitsch. -
Mucho sentido del humor
El kitsch va de la mano del humor y lo lúdico. Piensa en un sofá con forma de plátano o una lámpara con forma de flamenco: todo vale, siempre que te saque una sonrisa.
Kitsch en casa: o todo o nada
¿Lista o listo para convertir tu casa en una fiesta de color, estampados, formas y accesorios con personalidad? Entonces el kitsch es lo tuyo. Eso sí, un aviso antes de empezar: con el kitsch no vale meter solo la punta del pie. En cuanto te atreves a combinar estampado de tigre con estampado de cebra, sabes que vas a por todas.
Aquí tienes siete consejos para llenar tu casa de vida y fantasía. ¡Nadie podrá pasar por alto tu decoración!
1. Abraza el caos organizado
Primer paso: cambia el chip. Olvídate de la idea de «demasiado» o «muy recargado» y abraza el alegre lío de colores y estampados. Saca el niño que llevas dentro y atrévete a combinar rayas con lunares o flores con estampados animales.
¿No se te ocurre nada de entrada? Recorre tu casa con una libreta y busca rincones aburridos y paredes vacías. Esos espacios sin gracia son justo donde quieres que entre el kitsch. Ahí puedes lucirte con pósteres llamativos, papel pintado atrevido o muebles con carácter para animar el ambiente.
2. Juega con accesorios divertidos
El kitsch consiste en seguir tu corazón en lugar de la opinión de los demás. ¿Ves una nevera con forma de palmera o llevas tiempo soñando con un jardín lleno de flamencos de plástico? ¡Adelante!
La idea es que te alegren las piezas supuestamente «horteras» y que las expongas con orgullo. Piensa en esos dados gigantes del desván o en ese trofeo kitsch tan raro que compraste en un arrebato. La pregunta no es «¿Tengo sitio para esto?», sino más bien «¿Dónde puedo meter otro?».
Juega con objetos alternativos. Quizá te guste más un jarrón con forma de calculadora que uno de cristal normal, o elijas unos saleros y pimenteros que juntos forman una cereza en lugar de los típicos botes aburridos. Así, poco a poco, puedes darle un toque alegre a cada rincón y estante de tu casa.
3. Déjate llevar por la nostalgia
El kitsch y la nostalgia van de la mano. Así que el pasado puede tener mucho que decir en tu decoración. Rebuscar en mercadillos suele dar con tesoros vintage y de mediados de siglo: desde máquinas de escribir antiguas y fundas de discos hasta electrodomésticos retro y carteles con eslóganes publicitarios graciosos.
Elige lo que va contigo y combínalo con piezas modernas para crear un contraste divertido. Pon, por ejemplo, una radio retro junto a tu barra de sonido ultramoderna, o cuelga un espejo publicitario antiguo sobre un aparador moderno y minimalista. Así consigues una mezcla de «antes y ahora» totalmente kitsch.
4. Busca tesoros en tiendas de segunda mano
¿Buscas piezas kitsch realmente únicas? Entonces las tiendas de segunda mano son tu mina de oro. Olvídate de la moda rápida y de los muebles de diseño de lujo; busca justo lo que otros desprecian. Un sofá de terciopelo marrón, un teléfono con forma de pintalabios o una figura de terracota de un cordero a tamaño real: ¡perfecto!
Al fin y al cabo, el kitsch no va de marcas caras, sino de disfrutar y atreverte a mostrar tu propio gusto. Así que deja volar tu imaginación en el paraíso de la segunda mano y llévate lo que te saque una sonrisa.
5. Da rienda suelta a los colores vivos
Decir kitsch es decir color. Muchísimo color. Cuantos más tonos combines, más marcado será el resultado. Aunque los colores primarios (rojo, amarillo, azul) tienen su sitio fijo en este estilo, los rosas intensos, los verdes lima y los naranjas encendidos son igual de bienvenidos.
Atrévete a exagerar: un techo rosa chicle, paredes azul turquesa o una mezcla variopinta de superficies y rincones distintos. ¿Combinaciones de colores vivos que funcionan? Prueba el rosa neón con verde lima o el naranja con azul cobalto.
6. Convierte la iluminación en un espectáculo
La iluminación suele ser la gran olvidada, pero en el kitsch es clave. Una pantalla de lámpara beige y aburrida nunca llamará la atención que hace tan divertido el kitsch. Piensa más bien en lámparas con forma de seta, bolas de discoteca en el techo o incluso una lámpara de araña llena de Barbies. ¡Ninguna idea es demasiado loca!
Pon varios puntos de luz en cada estancia. Con letras de neón en el pasillo, una lámpara de pie extravagante en el salón y una lamparita de noche adorable con forma de animal, transformas el ambiente en un caos alegre donde siempre descubres algo nuevo.
7. Decora tus paredes con pósteres kitsch
Por último, pero no menos importante: da vida a tus paredes con arte llamativo. Con el kitsch como guía, piensa en cualquier cosa, desde perritos de globo hasta retratos de animales desternillantes. Busca pósteres o cuadros que encajen con este estilo: desde carteles retro de diner y pósteres de cine hasta diseños surrealistas en neón y frases con mucha ironía.
¿Te apetece un toque de nostalgia en la pared o un guiño a tu personaje de dibujos favorito? Elige obras kitsch y completa tu decoración de pared con piezas de animales, música o series de televisión.
Conviértete en el rey o la reina del kitsch con Pintar por números tienda
Con estos consejos puedes convertir tu casa en una colección variopinta de color, humor y nostalgia. Y dime: ¿quién quiere vivir en una casa igual que la de todos? Así que suéltate con esos estampados, accesorios y muebles que quizá sean un pelín exagerados.
Para más ideas o consejos prácticos de decoración, echa un vistazo a nuestro blog. Y recuerda: cuanto más te atrevas, más disfrutarás del kitsch. Porque con este estilo el lema es «todo vale y nada es demasiado». Así que… ¿a qué esperas? Deja que tus paredes hablen y convierte tu casa en una fiesta con carácter.
